1.9 Bibliografía:
- Fritjof Capra. La trama de la vida. Una nueva perspectiva de los sistemas vivos. Editorial Anagrama. Barcelona. 5ª edición: Diciembre 2003.
- Fritjof Capra. Las conexiones ocultas. Implicaciones sociales, medioambientales, económicas y biológicas de una nueva visión del mundo. Editorial Anagrama. Barcelona. 2003.
- Felix Guattari. Las tres ecologías. Poder Vs. Democracia -Michel Foucault, Félix Guattari, Henri David Thoreau. Fundación para la Investigación y la Cultura. Colección el Pez en la Red Bogotá DC, 2004.
- Manuel Delgado. Sociedades movedizas. Pasos hacia una antropología de las calles. Editorial Anagrama, Barcelona, 2007.
- Amos H. Hawley. Teoría de la Ecología Humana. Segunda reimpresión, 1999. Editorial Tecnos S.A., Madrid, 1999.
- Antonio Elizalde Hevia. Algunos apuntes respecto al estado del arte en el conocimiento de la sostenibilidad. La sostenibilidad en el proyecto arquitectónico y urbanístico. Editorial ETSAM. Madrid, Octubre de 2005.
- Monod, Jacques. El azar y la necesidad. Ensayo sobre la filosofía natural de la biología moderna. Tusquets Editores. Barcelona. 6ª edición: abril 2000.
- F. Hallé, R.A.A. Oldeman, P.B. Tomlinson. Tropical Trees and Forests: an architectural analysis. New York: Springer-Verlag 1978.
28/11/07
Intenciones generales
1. Problema de investigación:
El Físico Fritjof Capra en su libro “La trama de la vida”, menciona la noción propuesta por Thomas Kuhn de paradigma científico en los siguientes términos: constelación de logros, conceptos, valores y técnicas compartidos por una comunidad científica y usados por ésta para definir problemas y soluciones legítimos; y luego la generaliza en la noción de paradigma social: constelación de conceptos, valores, percepciones y prácticas compartidos por una comunidad, que conforman una particular visión de la realidad, que a su vez, es la base del modo en que dicha comunidad se organiza. Dichas nociones son mencionadas para explicar el paso de un paradigma mecanicista a uno ecológico a lo largo del siglo XX, no solo en las ciencias, sino al interior de prácticas humanas comunes y cotidianas. Pasar de una visión del universo como un sistema mecánico compuesto de piezas, a otra en la que hay una interdependencia fundamental entre todos los fenómenos. De una visión en la que los grupos humanos están separados de la naturaleza, a otra en la que ellos están inmersos en sus procesos cíclicos.
La noción de arquitectura ha sido constantemente redefinida a lo largo de la historia occidental y sus cambios de paradigma, y dichas nociones han hecho hincapié en diversos aspectos generales: podríamos decir que la arquitectura ha sido técnica constructora de mundo, representación bella de fuerzas abstractas, composición estilística y armazón tectónica industrial; por sólo mencionar algunas. Bajo las complejas condiciones en que actualmente vivimos, (Capitalismo mundial integrado, desequilibrios ecológicos y sociales), parece evidente la necesidad de encontrar redefiniciones parciales y operativas para los modos en que actúa nuestra disciplina, tanto desde ópticas éticas como estéticas.
Partiendo de la perspectiva “ecosófica” propuesta por Felix Guattari en su libro “Las tres ecologías”, en el que intenta afrontar el cambio de paradigma mencionado, podríamos proponer una actualización de la mencionada noción de arquitectura, que haga énfasis en los tres registros ecológicos propuestos allí: el del medio ambiente, el de las relaciones sociales y el de la subjetividad humana; y la arquitectura, mirada desde allí, no debería ser más una figura estática, una composición abstracta o representativa, sino una configuración material, social, energética y afectiva; o en palabras de Guattari: “un dispositivo de producción de subjetividad que va en el sentido de una resingularización individual y/o colectiva”.
Para acercarnos a los tres registros mencionados estaremos obligados a revisar algunos conceptos de las ciencias biológicas y de las ciencias humanas, pero además abordaremos de modo simultáneo los campos de la reflexión y del diseño arquitectónico, convencidos de que la construcción reflexiva y la capacidad transformadora del proyecto no deben separarse.
Se tratará entonces de revisar un conjunto de conceptos y de construir un listado de protocolos de actuación para ensayarlos como configuraciones arquitectónicas que no solo exploren el actual paradigma ecológico, (problemas medio ambientales y necesidades sociales concretas), sino que a través de él, intenten abrir los procedimientos y discursos de la arquitectura.
¿Qué sucede cuando llevamos a cabo una investigación en el campo de la arquitectura que permita realizar actividades proyectuales y reflexivas al mismo tiempo, pero que además permita la colaboración de un grupo amplio e internacional de arquitectos?
¿Cómo se redefinen las prácticas materiales e intelectuales arquitectónicas cuando hacemos énfasis en el nuevo paradigma ecológico profundo y dejamos en un segundo plano el paradigma mecanicista?
¿Cómo este paradigma ecológico puede afectar las prácticas materiales e intelectuales arquitectónicas en latinoamérica y en nuestro país?
1.2 Marco teórico
Los temas que quieren reunirse en esta propuesta de investigación poseen amplios desarrollos como campos independientes, ya sea desde la ecología, la sociología o la biología, pero pocas investigaciones que los reúnan en torno al campo de la arquitectura y concretamente del proyecto arquitectónico y sus diversas maneras de configurarse. Por ello serán tocados algunos conceptos muy precisos de las disciplinas mencionadas, con la ambición de llevarlos al campo de la arquitectura. Con respecto a la reflexión en torno del proyecto arquitectónico, es importante mencionar el trabajo de tesis doctoral en proceso (El origen de la arquitectura no es la cabaña primitiva) que ha venido desarrollando la arquitecta Izaskun Chinchilla, en el cual se plantean temas cruciales relacionados con esta investigación, desde perspectivas teóricas y proyectuales.
El libro “La sostenibilidad en el proyecto arquitectónico y urbanístico”, que resume y compila las jornadas de investigación realizadas en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid realizadas en Marzo de 2004, reúne textos críticos con ejercicios de estudiantes en torno a los temas que nos incumben. En él se hacen esfuerzos importantes por acercar las prácticas y reflexiones arquitectónicas a perspectivas ecosóficas.
De las ciencias biológicas partiremos revisando las características que el autor Jacques Monod encuentra en lo vivo en su libro “Azar y necesidad”: Teleonomía, Invariancia y Determinismo autónomo, para compararlas con las características de un artefacto. Revisaremos con detenimiento el hecho de que lo vivo se gesta a partir de fuerzas internas, y lo artificial a partir de fuerzas externas. Lo vivo posee un contenido de información suficiente que garantiza la conservación de una norma estructural, tiene un proyecto y se auto construye. Revisaremos estrategias como morfología abierta y cerrada. En la primera, la identidad no está determinada por la forma global, se pueden perder y adicionar partes (Corales, panales, plantas), y en la segunda, la identidad del cuerpo está determinada por la forma global y la pérdida de una parte la destruye (vertebrados, insectos). Revisaremos las escalas de lo vivo y algunas de sus estrategias geométricas y energéticas. Haremos énfasis en la estrategia sésil de adherencia a un sustrato que poseen las plantas, y la compararemos con la estrategia móvil de cacería que poseen los mamíferos. Sus diferencias con respecto a los procesos de absorción de energía y alimento serán explicadas, y se realizará un paralelo entre la primera estrategia (Sésil) con los proyectos de arquitectura, anclados a suelo firme.
La configuración viva de los árboles, su arquitectura, morfología y modelos de interacción será estudiada en el libro El libro “Tropical Trees and Forests: An Architectural análisis” de los botánicos: F. Hallé, R.A.A Oldeman, P.B. Tomlinson. Entenderemos estos árboles vivos como modelo energético, geométrico, relacional e incluso social para la gestación y siembra de otros “Árboles arquitectónicos”.
Se dará especial interés a la Ecología de Bosques tropicales húmedos, a su estructura, estratificación vertical, biodiversidad, características de especies endémicas, suelos, raíces, etc… y a conceptos más generales de ecología: procesos energéticos, comunidades, parasitismo, mutualismo, etc…
Con respecto a las ciencias humanas, en primera medida se hará una revisión de algunos aspectos que plantea la Ecología Humana, disciplina a medio camino entre la sociología y la Biología. En el libro “Ecología Humana” de Amos H. Hawley, se revisarán temas generales como medio ambiente, población, ecosistema, crecimiento y evolución de ecosistemas, etc… Será muy importante el hecho de que las comunidades humanas y sus producciones sociales y materiales hacen parte de ecosistemas particulares. Las implicaciones de esta situación en la arquitectura serán revisadas y llevadas al campo del proyecto.
En un segundo momento se revisará la idea de naturaleza como relación constructiva de las comunidades humanas con el medio ambiente, a través del libro “Filosofía de la Técnica de la Naturaleza” de Félix Duque. Algunas de esas “naturalezas” planteadas: naturaleza artesanal, naturaleza mecánica y naturaleza cibernética, darán una pauta material simultánea para el proyecto arquitectónico a realizar. La idea de estas “Naturalezas” será articulada con el concepto social y biológico de mestizaje, propio de los procesos sociales de larga duración. Y dicho concepto, revisado en los libros “El Pensamiento Mestizo” y “América Mestiza”, de Serge Gruzinsky y William Ospina, respectivamente, será trasladado al campo del proyecto arquitectónico debido a su capacidad de articular técnicas y tiempos disímiles en un nuevo cuerpo con mayor capacidad de adaptación.
El entendimiento de las sociedades como configuraciones instantáneas, fugaces y en movimiento, abrirá la posibilidad de entender conceptos como cultura e identidad de un modo flexible: para este trabajo ellas no serán categorías rígidas o estructuras indeformables, sino lo contrario, y esto será revisado en el libro “Sociedades movedizas” de Manuel Delgado.
Por último, y con la coincidencia de su bicentenario, la expedición botánica, ese acontecimiento sin precedentes, que reunió de manera paradigmática las ciencias sociales con la biología y las áreas del dibujo y la representación será un campo de estudio y de sustrato del proyecto presentado. Su relevancia histórica, sus ideas, y mecanismos de representación afectarán la investigación, e incluso le permitirán acercarse a la gestión de recursos económicos, a través de entidades particulares interesadas.
1.3 Objetivos:
De acuerdo con lo planteado en el punto uno (“la necesidad de encontrar redefiniciones parciales y operativas para los modos en que actúa nuestra disciplina, tanto desde ópticas éticas como estéticas”), el objetivo central de la investigación consistirá en revisar un conjunto de conceptos convencionales o tradicionales de la arquitectura y construir otros diferentes, siguiendo los lineamientos críticos y teóricos establecidos en el marco teórico. De la misma manera, completando el objetivo central, se trata de construir un listado operativo de protocolos de actuación, para ensayarlos como configuraciones arquitectónicas que no solo exploren problemas medio ambientales y necesidades sociales concretas, sino que también permitan abrir procedimientos y discursos específicos de la arquitectura.
Como objetivo característico y necesario para el tipo de trabajo propuesto, en la investigación se abordará el proyecto de arquitectura como territorio de investigación, que produce conocimientos y transformaciones concretas en los procesos de configuración implícitos.
Igualmente se abordarán reflexiones ecológicas y medio ambientales, a través de la disciplina del proyecto arquitectónico.
1.4 Estrategias:
Algunos de los aspectos mencionados, permiten aclarar un poco la intención particular de plantear una investigación arquitectónica con tres fases interconectadas: revisión de conceptos, protocolos de actuación y configuraciones arquitectónicas. La primera será un trabajo escrito, de revisión bibliográfica y construcción de un micro cuerpo teórico que haga énfasis en aspectos filosóficos y operativos de las ideas de vida, medio ambiente, mestizaje, y comunidades humanas como ecosistemas. La segunda será la traducción de esos conceptos ya mencionados en acciones y opciones concretas dirigidas a la construcción de un proyecto arquitectónico. Y la tercera, será la construcción de dicho proyecto basado en los conceptos y protocolos mencionados. En esta fase, un grupo amplio de arquitectos será invitado a participar en la construcción de una “selva arquitectónica”, aportando en ella un fragmento o árbol mestizo. Este árbol será un proyecto de arquitectura con responsabilidades sociales y medioambientales, y deberá ser configurado como un dispositivo mestizo, que permita el acuerdo entre diversas naturalezas humanas, y que interactúe de maneras precisas con los demás árboles del sistema. Cada arquitecto podrá colaborar en el diseño mencionado con profesionales de las otras disciplinas anteriormente mencionadas.
Esta tercera fase estará compuesta también por tres etapas: en la primera, los invitados recibirán los conceptos y protocolos para empezar a trabajar con responsabilidad individual y colectiva. Determinarán sus temas de trabajo e irán configurando sus propuestas de modo simultáneo y a través de un blog en Internet. Construirán maquetas a escala, planos e información gráfica y escrita.
En la segunda etapa, los participantes enviarán sus propuestas a Bogotá, y la “selva arquitectónica” será configurada según las características de los dispositivos enviados. Es importante aclarar que esos proyectos podrán actuar de modo independiente o grupal, y que serán proyectos de arquitectura no utópicos, esto quiere decir, que no solo estarán pensados para ser construidos bajo las técnicas y escalas humanas contemporáneas, sino que también harán énfasis en problemas muy concretos. Los invitados a participar podrán venir con sus propuestas y ayudarán a configurar el proyecto al interior de un espacio académico o de museo. La tercera fase empieza con la ejecución de un evento académico en el que se exponen los proyectos y se imparten una serie de conferencias, por parte de los involucrados y por profesores invitados relacionados con las áreas de estudio mencionadas.
1.5 Resultados esperados:
El desarrollo de esta investigación, conducirá a un evento académico en el que arquitectos de diversas nacionalidades participarán en un proyecto conjunto, tanto reflexivo como proyectual. Textos, conferencias y explicaciones de proyectos habitarán en un mismo lugar, y la creación de un Blog en Internet podrá dar cuenta del proceso de construcción de conceptos y configuraciones materiales. Dicho evento, no sólo pondrá en cuestión maneras comunes, probadas y aceptadas de entender el proyecto arquitectónico, sino que tratará de abrirlo a nociones provenientes de las ciencias sociales y biológicas que permitan acercarlo a otros paradigmas de la gestación de procesos materiales, energéticos y sociales de urgente construcción tanto en Colombia como en el mundo entero. Lo anterior permitirá gestar un debate abierto en el medio académico, que podrá capilarizar al medio profesional de nuestra práctica arquitectónica. La verificación de este impacto podrá ser registrado durante el transcurso del evento, pero se espera que sus implicaciones cobren un mayor sentido a largo plazo.
La realización del evento mencionado, implica la creación de una red de investigadores y arquitectos jóvenes y permite consolidar proyectos de colaboración internacional que podrán ser verificados a través del evento en cuestión, y de sus productos intelectuales.
1.6 Estrategia de comunicación (Revistas científicas):
De esta investigación, se desprenderá la publicación de un libro de investigación, del que podrá hacerse un tiraje de 1000 números en principio. Dicho libro se armará a partir de las etapas del proceso de investigación, y de este modo poseerá un primer capitulo con el texto de esta investigación, poseerá los protocolos escritos que fueron guía de actuación para los participantes, expondrá los proyectos diseñados por los involucrados con sus correspondientes textos, y publicará las ponencias de los profesores conferencistas. Incluso poseerá un capitulo dedicado al proceso de desarrollo de la investigación, extraído del blog en Internet.
1.7 Investigadores que participan en el proyecto de investigación:
1.8 Trayectoria de los investigadores que participan en el proyecto de investigación:
1.9 Bibliografía:
- Fritjof Capra. La trama de la vida. Una nueva perspectiva de los sistemas vivos. Editorial Anagrama. Barcelona. 5ª edición: Diciembre 2003.
- Fritjof Capra. Las conexiones ocultas. Implicaciones sociales, medioambientales, económicas y biológicas de una nueva visión del mundo. Editorial Anagrama. Barcelona. 2003.
- Felix Guattari. Las tres ecologías. Poder Vs. Democracia -Michel Foucault, Félix Guattari, Henri David Thoreau. Fundación para la Investigación y la Cultura. Colección el Pez en la Red Bogotá DC, 2004.
- Manuel Delgado. Sociedades movedizas. Pasos hacia una antropología de las calles. Editorial Anagrama, Barcelona, 2007.
- Amos H. Hawley. Teoría de la Ecología Humana. Segunda reimpresión, 1999. Editorial Tecnos S.A., Madrid, 1999.
- Antonio Elizalde Hevia. Algunos apuntes respecto al estado del arte en el conocimiento de la sostenibilidad. La sostenibilidad en el proyecto arquitectónico y urbanístico. Editorial ETSAM. Madrid, Octubre de 2005.
- Monod, Jacques. El azar y la necesidad. Ensayo sobre la filosofía natural de la biología moderna. Tusquets Editores. Barcelona. 6ª edición: abril 2000.
- F. Hallé, R.A.A. Oldeman, P.B. Tomlinson. Tropical Trees and Forests: an architectural analysis. New York: Springer-Verlag 1978.
El Físico Fritjof Capra en su libro “La trama de la vida”, menciona la noción propuesta por Thomas Kuhn de paradigma científico en los siguientes términos: constelación de logros, conceptos, valores y técnicas compartidos por una comunidad científica y usados por ésta para definir problemas y soluciones legítimos; y luego la generaliza en la noción de paradigma social: constelación de conceptos, valores, percepciones y prácticas compartidos por una comunidad, que conforman una particular visión de la realidad, que a su vez, es la base del modo en que dicha comunidad se organiza. Dichas nociones son mencionadas para explicar el paso de un paradigma mecanicista a uno ecológico a lo largo del siglo XX, no solo en las ciencias, sino al interior de prácticas humanas comunes y cotidianas. Pasar de una visión del universo como un sistema mecánico compuesto de piezas, a otra en la que hay una interdependencia fundamental entre todos los fenómenos. De una visión en la que los grupos humanos están separados de la naturaleza, a otra en la que ellos están inmersos en sus procesos cíclicos.
La noción de arquitectura ha sido constantemente redefinida a lo largo de la historia occidental y sus cambios de paradigma, y dichas nociones han hecho hincapié en diversos aspectos generales: podríamos decir que la arquitectura ha sido técnica constructora de mundo, representación bella de fuerzas abstractas, composición estilística y armazón tectónica industrial; por sólo mencionar algunas. Bajo las complejas condiciones en que actualmente vivimos, (Capitalismo mundial integrado, desequilibrios ecológicos y sociales), parece evidente la necesidad de encontrar redefiniciones parciales y operativas para los modos en que actúa nuestra disciplina, tanto desde ópticas éticas como estéticas.
Partiendo de la perspectiva “ecosófica” propuesta por Felix Guattari en su libro “Las tres ecologías”, en el que intenta afrontar el cambio de paradigma mencionado, podríamos proponer una actualización de la mencionada noción de arquitectura, que haga énfasis en los tres registros ecológicos propuestos allí: el del medio ambiente, el de las relaciones sociales y el de la subjetividad humana; y la arquitectura, mirada desde allí, no debería ser más una figura estática, una composición abstracta o representativa, sino una configuración material, social, energética y afectiva; o en palabras de Guattari: “un dispositivo de producción de subjetividad que va en el sentido de una resingularización individual y/o colectiva”.
Para acercarnos a los tres registros mencionados estaremos obligados a revisar algunos conceptos de las ciencias biológicas y de las ciencias humanas, pero además abordaremos de modo simultáneo los campos de la reflexión y del diseño arquitectónico, convencidos de que la construcción reflexiva y la capacidad transformadora del proyecto no deben separarse.
Se tratará entonces de revisar un conjunto de conceptos y de construir un listado de protocolos de actuación para ensayarlos como configuraciones arquitectónicas que no solo exploren el actual paradigma ecológico, (problemas medio ambientales y necesidades sociales concretas), sino que a través de él, intenten abrir los procedimientos y discursos de la arquitectura.
¿Qué sucede cuando llevamos a cabo una investigación en el campo de la arquitectura que permita realizar actividades proyectuales y reflexivas al mismo tiempo, pero que además permita la colaboración de un grupo amplio e internacional de arquitectos?
¿Cómo se redefinen las prácticas materiales e intelectuales arquitectónicas cuando hacemos énfasis en el nuevo paradigma ecológico profundo y dejamos en un segundo plano el paradigma mecanicista?
¿Cómo este paradigma ecológico puede afectar las prácticas materiales e intelectuales arquitectónicas en latinoamérica y en nuestro país?
1.2 Marco teórico
Los temas que quieren reunirse en esta propuesta de investigación poseen amplios desarrollos como campos independientes, ya sea desde la ecología, la sociología o la biología, pero pocas investigaciones que los reúnan en torno al campo de la arquitectura y concretamente del proyecto arquitectónico y sus diversas maneras de configurarse. Por ello serán tocados algunos conceptos muy precisos de las disciplinas mencionadas, con la ambición de llevarlos al campo de la arquitectura. Con respecto a la reflexión en torno del proyecto arquitectónico, es importante mencionar el trabajo de tesis doctoral en proceso (El origen de la arquitectura no es la cabaña primitiva) que ha venido desarrollando la arquitecta Izaskun Chinchilla, en el cual se plantean temas cruciales relacionados con esta investigación, desde perspectivas teóricas y proyectuales.
El libro “La sostenibilidad en el proyecto arquitectónico y urbanístico”, que resume y compila las jornadas de investigación realizadas en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid realizadas en Marzo de 2004, reúne textos críticos con ejercicios de estudiantes en torno a los temas que nos incumben. En él se hacen esfuerzos importantes por acercar las prácticas y reflexiones arquitectónicas a perspectivas ecosóficas.
De las ciencias biológicas partiremos revisando las características que el autor Jacques Monod encuentra en lo vivo en su libro “Azar y necesidad”: Teleonomía, Invariancia y Determinismo autónomo, para compararlas con las características de un artefacto. Revisaremos con detenimiento el hecho de que lo vivo se gesta a partir de fuerzas internas, y lo artificial a partir de fuerzas externas. Lo vivo posee un contenido de información suficiente que garantiza la conservación de una norma estructural, tiene un proyecto y se auto construye. Revisaremos estrategias como morfología abierta y cerrada. En la primera, la identidad no está determinada por la forma global, se pueden perder y adicionar partes (Corales, panales, plantas), y en la segunda, la identidad del cuerpo está determinada por la forma global y la pérdida de una parte la destruye (vertebrados, insectos). Revisaremos las escalas de lo vivo y algunas de sus estrategias geométricas y energéticas. Haremos énfasis en la estrategia sésil de adherencia a un sustrato que poseen las plantas, y la compararemos con la estrategia móvil de cacería que poseen los mamíferos. Sus diferencias con respecto a los procesos de absorción de energía y alimento serán explicadas, y se realizará un paralelo entre la primera estrategia (Sésil) con los proyectos de arquitectura, anclados a suelo firme.
La configuración viva de los árboles, su arquitectura, morfología y modelos de interacción será estudiada en el libro El libro “Tropical Trees and Forests: An Architectural análisis” de los botánicos: F. Hallé, R.A.A Oldeman, P.B. Tomlinson. Entenderemos estos árboles vivos como modelo energético, geométrico, relacional e incluso social para la gestación y siembra de otros “Árboles arquitectónicos”.
Se dará especial interés a la Ecología de Bosques tropicales húmedos, a su estructura, estratificación vertical, biodiversidad, características de especies endémicas, suelos, raíces, etc… y a conceptos más generales de ecología: procesos energéticos, comunidades, parasitismo, mutualismo, etc…
Con respecto a las ciencias humanas, en primera medida se hará una revisión de algunos aspectos que plantea la Ecología Humana, disciplina a medio camino entre la sociología y la Biología. En el libro “Ecología Humana” de Amos H. Hawley, se revisarán temas generales como medio ambiente, población, ecosistema, crecimiento y evolución de ecosistemas, etc… Será muy importante el hecho de que las comunidades humanas y sus producciones sociales y materiales hacen parte de ecosistemas particulares. Las implicaciones de esta situación en la arquitectura serán revisadas y llevadas al campo del proyecto.
En un segundo momento se revisará la idea de naturaleza como relación constructiva de las comunidades humanas con el medio ambiente, a través del libro “Filosofía de la Técnica de la Naturaleza” de Félix Duque. Algunas de esas “naturalezas” planteadas: naturaleza artesanal, naturaleza mecánica y naturaleza cibernética, darán una pauta material simultánea para el proyecto arquitectónico a realizar. La idea de estas “Naturalezas” será articulada con el concepto social y biológico de mestizaje, propio de los procesos sociales de larga duración. Y dicho concepto, revisado en los libros “El Pensamiento Mestizo” y “América Mestiza”, de Serge Gruzinsky y William Ospina, respectivamente, será trasladado al campo del proyecto arquitectónico debido a su capacidad de articular técnicas y tiempos disímiles en un nuevo cuerpo con mayor capacidad de adaptación.
El entendimiento de las sociedades como configuraciones instantáneas, fugaces y en movimiento, abrirá la posibilidad de entender conceptos como cultura e identidad de un modo flexible: para este trabajo ellas no serán categorías rígidas o estructuras indeformables, sino lo contrario, y esto será revisado en el libro “Sociedades movedizas” de Manuel Delgado.
Por último, y con la coincidencia de su bicentenario, la expedición botánica, ese acontecimiento sin precedentes, que reunió de manera paradigmática las ciencias sociales con la biología y las áreas del dibujo y la representación será un campo de estudio y de sustrato del proyecto presentado. Su relevancia histórica, sus ideas, y mecanismos de representación afectarán la investigación, e incluso le permitirán acercarse a la gestión de recursos económicos, a través de entidades particulares interesadas.
1.3 Objetivos:
De acuerdo con lo planteado en el punto uno (“la necesidad de encontrar redefiniciones parciales y operativas para los modos en que actúa nuestra disciplina, tanto desde ópticas éticas como estéticas”), el objetivo central de la investigación consistirá en revisar un conjunto de conceptos convencionales o tradicionales de la arquitectura y construir otros diferentes, siguiendo los lineamientos críticos y teóricos establecidos en el marco teórico. De la misma manera, completando el objetivo central, se trata de construir un listado operativo de protocolos de actuación, para ensayarlos como configuraciones arquitectónicas que no solo exploren problemas medio ambientales y necesidades sociales concretas, sino que también permitan abrir procedimientos y discursos específicos de la arquitectura.
Como objetivo característico y necesario para el tipo de trabajo propuesto, en la investigación se abordará el proyecto de arquitectura como territorio de investigación, que produce conocimientos y transformaciones concretas en los procesos de configuración implícitos.
Igualmente se abordarán reflexiones ecológicas y medio ambientales, a través de la disciplina del proyecto arquitectónico.
1.4 Estrategias:
Algunos de los aspectos mencionados, permiten aclarar un poco la intención particular de plantear una investigación arquitectónica con tres fases interconectadas: revisión de conceptos, protocolos de actuación y configuraciones arquitectónicas. La primera será un trabajo escrito, de revisión bibliográfica y construcción de un micro cuerpo teórico que haga énfasis en aspectos filosóficos y operativos de las ideas de vida, medio ambiente, mestizaje, y comunidades humanas como ecosistemas. La segunda será la traducción de esos conceptos ya mencionados en acciones y opciones concretas dirigidas a la construcción de un proyecto arquitectónico. Y la tercera, será la construcción de dicho proyecto basado en los conceptos y protocolos mencionados. En esta fase, un grupo amplio de arquitectos será invitado a participar en la construcción de una “selva arquitectónica”, aportando en ella un fragmento o árbol mestizo. Este árbol será un proyecto de arquitectura con responsabilidades sociales y medioambientales, y deberá ser configurado como un dispositivo mestizo, que permita el acuerdo entre diversas naturalezas humanas, y que interactúe de maneras precisas con los demás árboles del sistema. Cada arquitecto podrá colaborar en el diseño mencionado con profesionales de las otras disciplinas anteriormente mencionadas.
Esta tercera fase estará compuesta también por tres etapas: en la primera, los invitados recibirán los conceptos y protocolos para empezar a trabajar con responsabilidad individual y colectiva. Determinarán sus temas de trabajo e irán configurando sus propuestas de modo simultáneo y a través de un blog en Internet. Construirán maquetas a escala, planos e información gráfica y escrita.
En la segunda etapa, los participantes enviarán sus propuestas a Bogotá, y la “selva arquitectónica” será configurada según las características de los dispositivos enviados. Es importante aclarar que esos proyectos podrán actuar de modo independiente o grupal, y que serán proyectos de arquitectura no utópicos, esto quiere decir, que no solo estarán pensados para ser construidos bajo las técnicas y escalas humanas contemporáneas, sino que también harán énfasis en problemas muy concretos. Los invitados a participar podrán venir con sus propuestas y ayudarán a configurar el proyecto al interior de un espacio académico o de museo. La tercera fase empieza con la ejecución de un evento académico en el que se exponen los proyectos y se imparten una serie de conferencias, por parte de los involucrados y por profesores invitados relacionados con las áreas de estudio mencionadas.
1.5 Resultados esperados:
El desarrollo de esta investigación, conducirá a un evento académico en el que arquitectos de diversas nacionalidades participarán en un proyecto conjunto, tanto reflexivo como proyectual. Textos, conferencias y explicaciones de proyectos habitarán en un mismo lugar, y la creación de un Blog en Internet podrá dar cuenta del proceso de construcción de conceptos y configuraciones materiales. Dicho evento, no sólo pondrá en cuestión maneras comunes, probadas y aceptadas de entender el proyecto arquitectónico, sino que tratará de abrirlo a nociones provenientes de las ciencias sociales y biológicas que permitan acercarlo a otros paradigmas de la gestación de procesos materiales, energéticos y sociales de urgente construcción tanto en Colombia como en el mundo entero. Lo anterior permitirá gestar un debate abierto en el medio académico, que podrá capilarizar al medio profesional de nuestra práctica arquitectónica. La verificación de este impacto podrá ser registrado durante el transcurso del evento, pero se espera que sus implicaciones cobren un mayor sentido a largo plazo.
La realización del evento mencionado, implica la creación de una red de investigadores y arquitectos jóvenes y permite consolidar proyectos de colaboración internacional que podrán ser verificados a través del evento en cuestión, y de sus productos intelectuales.
1.6 Estrategia de comunicación (Revistas científicas):
De esta investigación, se desprenderá la publicación de un libro de investigación, del que podrá hacerse un tiraje de 1000 números en principio. Dicho libro se armará a partir de las etapas del proceso de investigación, y de este modo poseerá un primer capitulo con el texto de esta investigación, poseerá los protocolos escritos que fueron guía de actuación para los participantes, expondrá los proyectos diseñados por los involucrados con sus correspondientes textos, y publicará las ponencias de los profesores conferencistas. Incluso poseerá un capitulo dedicado al proceso de desarrollo de la investigación, extraído del blog en Internet.
1.7 Investigadores que participan en el proyecto de investigación:
1.8 Trayectoria de los investigadores que participan en el proyecto de investigación:
1.9 Bibliografía:
- Fritjof Capra. La trama de la vida. Una nueva perspectiva de los sistemas vivos. Editorial Anagrama. Barcelona. 5ª edición: Diciembre 2003.
- Fritjof Capra. Las conexiones ocultas. Implicaciones sociales, medioambientales, económicas y biológicas de una nueva visión del mundo. Editorial Anagrama. Barcelona. 2003.
- Felix Guattari. Las tres ecologías. Poder Vs. Democracia -Michel Foucault, Félix Guattari, Henri David Thoreau. Fundación para la Investigación y la Cultura. Colección el Pez en la Red Bogotá DC, 2004.
- Manuel Delgado. Sociedades movedizas. Pasos hacia una antropología de las calles. Editorial Anagrama, Barcelona, 2007.
- Amos H. Hawley. Teoría de la Ecología Humana. Segunda reimpresión, 1999. Editorial Tecnos S.A., Madrid, 1999.
- Antonio Elizalde Hevia. Algunos apuntes respecto al estado del arte en el conocimiento de la sostenibilidad. La sostenibilidad en el proyecto arquitectónico y urbanístico. Editorial ETSAM. Madrid, Octubre de 2005.
- Monod, Jacques. El azar y la necesidad. Ensayo sobre la filosofía natural de la biología moderna. Tusquets Editores. Barcelona. 6ª edición: abril 2000.
- F. Hallé, R.A.A. Oldeman, P.B. Tomlinson. Tropical Trees and Forests: an architectural analysis. New York: Springer-Verlag 1978.
Patrón y estructura
Capra, Fritjof. La trama de la vida. Una nueva perspectiva de los sistemas vivos. Editorial Anagrama. Barcelona. 5ª edición: Diciembre 2003.
-Patrón y estructura.
-Redes
Seguiré a Francisco Maturana y a Humberto Varela en sus definiciones para ambos criterios clave de un sistema vivo: su patrón de organización y su estructura.
“El patrón de organización de cualquier sistema, vivo o no, es la configuración de las relaciones entre sus componentes, que determina las características esenciales del sistema. Dicho de otro modo, ciertas relaciones deben estar presentes para que algo sea reconocible como una silla, una bicicleta o un árbol. Esta configuración de relaciones que le otorga al sistema sus características esenciales, es lo que entendemos como su patrón de organización.
La estructura de un sistema es la corporeización física de su patrón de organización. Mientras que la descripción del patrón de organización implica una cartografía abstracta de relaciones, la descripción de la estructura implica la de sus componentes físicos presentes: sus formas, sus composiciones químicas, etc.
Para ilustrar la diferencia entre patrón y estructura, tomemos un sistema no vivo bien conocido: una bicicleta. Para que algo pueda ser llamado una bicicleta, deberá existir un número de relaciones funcionales entre sus componentes conocidos como cuadro, pedales, manillar, ruedas, cadena, ruedas dentadas, etc. La configuración completa de estas relaciones funcionales constituye el patrón de organización de la bicicleta.
La estructura de la bicicleta es la manifestación física de su patrón de organización en términos de componentes de formas específicas, hechos de materiales específicos. El mismo patrón <> puede manifestarse a través de muchas estructuras distintas. El manillar tendrá distinta forma para una bicicleta de paseo, otra de carreras y una de montaña; el cuadro podrá ser pesado y sólido o ligero y delicado, los neumáticos podrán ser estrechos o anchos, tubulares o macizos. Todas estas combinaciones y muchas otras serán reconocidas como diferentes manifestaciones físicas del mismo patrón de relaciones que define a una bicicleta.”
“Todos los sistemas vivos son redes de componentes más pequeños; la trama de la vida como un todo es una estructura multinivel de sistemas vivos que anidan en el interior de otros: redes dentro de redes. Los organismos son agregados de células autónomas, pero íntimamente vinculadas; las poblaciones son redes de organismos autónomos pertenecientes a especies únicas y los ecosistemas son redes de organismos, tanto mono como multicelulares, pertenecientes a diferentes especies.
Lo que tienen todos estos sistemas en común es que sus componentes vivos son siempre células; por tanto, podemos afirmar sin duda alguna que todos los sistemas vivos son, en última instancia autopoiésicos. No obstante, resulta interesante plantearse si estos sistemas mayores formados por células autopoiésicas – organismos, sociedades y ecosistemas- son en sí mismas redes autopiésicas.”
-Patrón y estructura.
-Redes
Seguiré a Francisco Maturana y a Humberto Varela en sus definiciones para ambos criterios clave de un sistema vivo: su patrón de organización y su estructura.
“El patrón de organización de cualquier sistema, vivo o no, es la configuración de las relaciones entre sus componentes, que determina las características esenciales del sistema. Dicho de otro modo, ciertas relaciones deben estar presentes para que algo sea reconocible como una silla, una bicicleta o un árbol. Esta configuración de relaciones que le otorga al sistema sus características esenciales, es lo que entendemos como su patrón de organización.
La estructura de un sistema es la corporeización física de su patrón de organización. Mientras que la descripción del patrón de organización implica una cartografía abstracta de relaciones, la descripción de la estructura implica la de sus componentes físicos presentes: sus formas, sus composiciones químicas, etc.
Para ilustrar la diferencia entre patrón y estructura, tomemos un sistema no vivo bien conocido: una bicicleta. Para que algo pueda ser llamado una bicicleta, deberá existir un número de relaciones funcionales entre sus componentes conocidos como cuadro, pedales, manillar, ruedas, cadena, ruedas dentadas, etc. La configuración completa de estas relaciones funcionales constituye el patrón de organización de la bicicleta.
La estructura de la bicicleta es la manifestación física de su patrón de organización en términos de componentes de formas específicas, hechos de materiales específicos. El mismo patrón <
“Todos los sistemas vivos son redes de componentes más pequeños; la trama de la vida como un todo es una estructura multinivel de sistemas vivos que anidan en el interior de otros: redes dentro de redes. Los organismos son agregados de células autónomas, pero íntimamente vinculadas; las poblaciones son redes de organismos autónomos pertenecientes a especies únicas y los ecosistemas son redes de organismos, tanto mono como multicelulares, pertenecientes a diferentes especies.
Lo que tienen todos estos sistemas en común es que sus componentes vivos son siempre células; por tanto, podemos afirmar sin duda alguna que todos los sistemas vivos son, en última instancia autopoiésicos. No obstante, resulta interesante plantearse si estos sistemas mayores formados por células autopoiésicas – organismos, sociedades y ecosistemas- son en sí mismas redes autopiésicas.”
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Patrón y estructura,
Red de Conceptos
Arquitectura de árboles
F. Hallé, R.A.A. Oldeman, P.B. Tomlinson. Tropical Trees and Forests: an architectural analysis. New York: Springer-Verlag 1978.
Nota importante: Los fragmentos que a continuación se presentan del libro anteriormente citado, son traducciones no oficiales del inglés al español. No han sido realizadas por ningún experto autorizado, y solamente tienen un uso académico. Pueden tener imprecisiones o errores.
-Árbol
-Patrón de crecimiento abierto
-Arquitectura de árboles
-Continuuom arquitectónico
-Modelo = Plan de crecimiento
-Estrategia sésil
-Estrategia energética
1. Árbol
A. ¿Qué es un árbol?
I. Definiciones
El lector podría hallar que el concepto de “árbol” usado en este libro es muy amplio. Al reflexionar vemos que un árbol no es fácilmente definible, o por lo menos lo es de muchas maneras diferentes. Los árboles, de hecho, no son propiedad única de los botánicos, ya que para un matemático, un árbol, es un sistema en el cual dos puntos están conectados a través de sólo una ruta posible (i.e. el sistema no es reticulado y carece de bucles). En este sentido muy general, uno puede encontrar árboles en muchas disciplinas – en la heráldica son los árboles genealógicos, en la geomorfología son los afluentes de un sistema hídrico, en la cibernética son los procesos de toma de decisiones que ofrecen, cada uno, un ejemplo de árbol matemático. La clave dicotómica de la página 84 es un ejemplo de dicho árbol. El concepto matemático de árbol puede servir para propósitos analíticos y predictivos y puede ayudar en la construcción de programas computarizados por medio de los cuales los árboles botánicos podrían ser replicados.
De cualquier manera, nos conciernen los árboles botánicos, los cuales son también susceptibles a una variedad de definiciones. Usualmente, ellas implican un tamaño (un árbol no es un arbusto o una hierba) y una fisonomía (existencia de un eje principal o tronco). La definición más rígida es la que proveen los ingenieros forestales (los árboles son plantas leñosas que poseen un tronco erecto perenne de al menos 3 pulgadas (7.5 cm.) de diámetro a la altura del pecho (4 ¼ ft) (1.5m), una corona de follaje más o menos definida y una altura de al menos 12 ft (4 m.). Esta es una definición pragmática usada por un grupo de profesionales para quienes un árbol es considerado principalmente una fuente de madera comerciable. De acuerdo con esta definición un árbol tiene un solo tronco, pero veremos que este no es un rasgo necesariamente constante. Un ecologista prefiere definir un árbol en términos de la habilidad competitiva y como una unidad capaz de proyectar sombra sobre otras plantas. Una definición anatómica, se basaría en el grado de rigidez de la planta, su habilidad para producir lignina, y podría incluso estar restringida a las plantas con cuyos troncos están construidos principalmente por tejido secundario, producido por un cambium vascular (madera en el sentido anatómico general). Una palma sería excluida por esta definición, porque su tronco está construido por tejido primario; un plátano es una “hierba gigante”; ambos, no obstante, encajan en la definición de árbol dada por los ingenieros forestales mencionada anteriormente, así como el jengibre gigante, Alpinia boia, cuyos brotes aéreos emergen desde un rizoma subterráneo. Las lianas son excluidas usualmente porque no son autónomas en cuanto a su soporte mecánico, pero algunas epífitas leñosas sí son incluidas porque pueden alcanzar las proporciones requeridas, aunque por medios no convencionales.
De todo esto, queda claro que nuestro concepto de árbol se centra alrededor de las angiospermas (a excepción de las coníferas que se incluyen por su gran altura), i.e. basado en el método de construcción de un árbol ejemplificado por el roble, el caucho, o el pino. No obstante, si adicionamos a nuestro concepto la dimensión de tiempo geológico podemos apreciar que es demasiado limitado, teniendo en cuenta que el registro fósil manifiesta muchos otros intentos, inicialmente exitosos, de construcción de árboles, eg., lepidodendron, Calamites, los helechos con semilla, que exhiben patrones de ramificación y principios anatómicos que difieren de aquellos que son propios a las angiospermas. Aunque ampliamente extintas, algunas de estas “formas antiguas” aún persisten en las cícadas o, a menor escala, en las colas de caballo, o Equisetum. Los helechos con semilla y la mayoría de las monocotiledóneas leñosas (e.g. las palmas), sirven como ejemplo de los árboles que se construyen por crecimiento primario y no secundario, siendo probable que las monocotiledóneas sean un experimento relativamente reciente acerca de la construcción de árboles.
Desde esta breve perspectiva de la diversidad de los árboles, evidentemente no es prudente ofrecer definiciones rígidas donde no sean absolutamente necesarias. En consecuencia, en este libro, nuestro concepto de árbol estará implícito en cada una de las plantas tratadas, que abarcarán desde la palma de aceite, las cícadas, Cyathea, Asimina triloba, el plátano, Dracaena, los cultivos comerciales de plantas tropicales como el café, el cacao, el caucho, hasta los gigantes de la selva como Koompassia, Kapok y Hura crepitans. No olvidamos, sin embargo, a las plántulas esbeltas del sotobosque, especialmente porque nos dicen mucho acerca de las diferentes expresiones en el crecimiento de las plantas leñosas. Incluso las epífitas leñosas que nunca logran desarrollar un tronco identificable, serán consideradas.
II. Construcción de árboles
Si ampliamos nuestro concepto de árbol botánico de manera que cubramos con él toda la diversidad de las plantas grandes de los ecosistemas tropicales, nos interesaría considerar las diferentes maneras en que las plantas se vuelven árboles. Los elementos de un árbol son la corona, el tronco y las raíces. El último, incidentalmente, nunca entra dentro de las definiciones de un árbol, aunque está implícito en su crecimiento.
En los casos generalmente considerados, la corona, el tronco y el sistema radicular tienen desarrollo sincrónico, manteniendo una proporción constante entre las partes. Este método de crecimiento está ilustrado por la Figura 1A y es, por supuesto, la base la teoría de morfología arbórea de modelo de tubería propuesto por Shinozaki et al., 1964. La base para el desarrollo de este método es la habilidad del tronco de incrementar su diámetro a la vez que crece en altura. En una situación alternativa, la corona puede desarrollarse primero, a nivel del suelo y con ella, una gran parte del sistema radicular. Subsecuentemente, la corona es erguida por extensión del tronco, que mantiene un diámetro constante (Fig 1B). Este es el método de construcción de un árbol que se basa en el crecimiento primario y que caracteriza a los helechos con semilla y a las palmas. Una variante de esto se observa en la proliferación de troncos y coronas por la ramificación basal y tiene la ventaja de hacer un uso inicial del sistema radicular ya existente (Fig 1C). Palmas con tallos múltiples, como el dátil, sirven como ejemplo de esto y proporcionan, incidentalmente, un ejemplo de árbol de muchos tallos.
Ambas categorías principales, se caracterizan por un desarrollo relativamente lento de la corona. En una tercera categoría, el tronco y una gran parte de la corona, son esencialmente preformados, presentándose inicialmente a nivel del suelo en condición telescópica. Seguidamente, este árbol preformado se expande muy rápidamente. Los bambúes sirven como ejemplo de este método de construcción, donde el crecimiento es enteramente primario y el sistema es una vez más posibilitado por la existencia de un sistema radicular ya existente.
Hasta ahora hemos visto los árboles que se inician a nivel del suelo; en un bosque éstos se extienden gradualmente hasta el dosel. Un tipo distintivo pero poco común de árbol, es aquel en el que la copa se hace a gran altura, entre el dosel ya existente. Esta condición se presenta en las epífitas leñosas como Ficus (Moraceae), que germinan en la copa de un árbol ya desarrollado. En este caso, el tronco inicialmente es el sistema radicular que crece en dirección descendente y que no tiene soporte mecánico autónomo. El árbol de soporte mecánico libre se establece sólo cuando el apoyo del hospedero cesa por su muerte (Fig. 1D).
I. El continuum arquitectónico
La organización en las plantas es el reflejo de del programa genético de control preciso que determina su desarrollo. Esta organización existe en plantas leñosas, grandes y longevas así como en las hierbas, las criptógamas y los microorganismos donde la unidad organizada es a menudo muy obvia. Los patrones de organización en los árboles, sin embrago, no han recibido suficiente atención por tres motivos. El primero, es el problema obvio de su tamaño, por lo cual sólo pueden ser estudiados en sus ambientes naturales o en arboledas. Los árboles no pueden ser almacenados en su totalidad como especimenes secos en los herbarios o en museos. Segundo, el rango de formas expresadas es amplio sólo en los trópicos; sólo examinando una variedad de especies tropicales es posible apreciar la gran diversidad de patrones de crecimiento en plantas leñosas. Este punto lo hemos mencionado anteriormente y necesita un énfasis continuo. Las ciencias botánicas se iniciaron en países temperados, con la preocupación inicial por la vegetación de las latitudes temperadas y aun permanecen centradas alrededor de las zonas temperadas. Los árboles en un bosque tropical tienen un rango de crecimiento desde el representado, por ejemplo, por las palmas, las Pandanaceae, mahogany, kapok, cacao, el café, la ceiba, etc., no todas teniendo una contrapartida en los bosques de pino, arce, o (oak, pine, birch) en las latitudes norteñas. Cuando se estudia la diversidad organizacional en las regiones donde es mínima es menos probable hacer generalizaciones válidas. Tercero, los patrones precisos de crecimiento de los árboles son interrumpidos frecuentemente por factores ambientales y exógenos, ya que la mayoría de las plantas leñosas son longevas, y las oportunidades de enfrentar disturbios ambientales se extienden. Los árboles, al contrario de los animales, tienen un patrón de crecimiento “abierto” que resulta de la actividad continua de centros de crecimiento (meristemas) los cuales son reemplazados rápidamente en el caso de que se pierdan. En consecuencia, cualquier patron subyacente en la proliferación y el espaciamiento de los meristemas primarios tiende a ser opacado y escondido por los disturbios externos. El ambiente micro-climático del bosque húmedo tropical es relativamente uniforme y los disturbios ecológicos se encuentran minimizados, proveyendo las mejores oportunidades para reconocer los patrones determinados endógenamente en los árboles.
La expresión morfológica visible de la huella genética de un árbol en un tiempo cualquiera es tratada aquí como su arquitectura. El concepto es estático hasta el momento ya que no hay ningún cambio implicado en una observación momentánea, como puede ser ilustrado por la analogía hecha con un edificio en construcción el cual miramos cada día: una única observación no aclara acerca de las dinámicas de construcción, mientras que una serie de dichas observaciones sí lo hace. Para un árbol, el programa de crecimiento que determina las fases arquitectónicas sucesivas es apelado aquí su modelo arquitectónico, o más brevemente, su modelo. Los conceptos de arquitectura y modelo pueden ser ilustrados diagramáticamente por una serie de figuras (ver clave ilustrada, pág. 84), cada una mostrando una fase efímera en el desarrollo de un árbol, i.e. su arquitectura observable, en un cualquier momento dado. El modelo, en contraste, es un concepto abstracto, que se hace visible sólo mediante una serie de arquitecturas. Por lo tanto, cuando hablamos del “modelo arquitectónico” de un árbol, nos referimos a su plan de crecimiento. Al analizar el crecimiento de los árboles de esta manera, encontramos que muchas especies arborescentes tienen el mismo modelo arquitectónico y que estas similitudes o diferencias no son dependientes necesariamente de la taxonomía. Las dificultades se encuentran porque el árbol, en su arquitectura momentánea, puede o no ajustarse a su modelo. Muchas gimnospermas concuerdan precisamente con su programa genético de crecimiento, a tal punto que su modelo arquitectónico es en parte evidente porque dichos árboles son simétricos –uno sólo necesita pensar en Araucaria, Pinus, Abies, por ejemplo. Una arquitectura simétrica similar es común en muchos árboles pagoda (almendros) (e.g. Terminalia catappa). Sin embargo, de igual manera, muchos árboles concuerdan con su modelo sin ser necesariamente simétricos; un análisis arquitectónico tiene que hacerse antes de que esto pueda ser apreciado. Los árboles descritos más adelante, bajo el modelo de Troll (pág. 242) ejemplifican bien esto.
El modelo arquitectónico en los árboles también se encuentra opacado y escondido porque sufren un estrés ambiental continuo y logran un ajuste constante a él.
El reconocimiento del modelo arquitectónico de un árbol es a menudo difícil. El espectro completo de fases arquitectónicas del modelo de un árbol sólo se expresa cuando el árbol ha sido levantado desde la semilla y un ciclo de cambios arquitectónicos puede ser considerado completado cuando el árbol florece y sus semillas son dispersadas. Más allá de esta fase, la arquitectura del árbol continúa por medio de cambios observables durante el crecimiento en tamaño. Sin embargo, el modelo usualmente no se considera completo, en el sentido de un edificio construido a partir de un plan arquitectónico, porque la esencia del modelo es el cambio. Sólo el modelo de Holttum y los pocos y raros árboles ramificados hapaxánticos (= monocárpicos) constituyen un ejemplo de las excepciones. De otra manera, las restricciones le son impuestas al crecimiento por los límites energéticos del ambiente natural.
La arquitectura no debe ser entonces confundida con la forma ni la fisonomía, que es un concepto estático, que no tiene los procesos dinámicos en cuenta. Similarmente, la arquitectura no debe ser equiparada con el hábito, ya que esto se refiere esencialmente a la última forma expresada en el organismo (hierba, arbusto, árbol) e implica el tamaño. La arquitectura no involucra un tamaño y hierbas diminutas y árboles gigantes de bosque pueden exhibir precisamente la misma arquitectura. Phyllantus niruri (Euphorbiaceae), una especie de maleza cuyos individuos florecidos superan escasamente los 10 cm, tiene un modelo arquitectónico idéntico al de Goupia glabra (Celastraceae), un árbol de bosque que alcanza una altura de 50 m.
La ilustración diagramática de la arquitectura de un árbol es problemática porque no hay un método esquemático estático por el cual los cambios continuos puedan ser representados. Un único dibujo representa el nivel de organización arquitectónica en un punto en el tiempo, una serie de dibujos es mejor pero aun indica un número limitado de fases. Puede que sea posible, si uno adoptara la cámara de video, representar una dimensión como movimiento, así como Zimmerman y Tomlimson (1966, 1972, 1974) trasladaron la longitud en movimiento aparente en su análisis de sistemas vasculares, o como Bell (1976) simuló la expansión de los sistemas rizomáticos con técnicas computarizadas. Nuestras propias ilustraciones bidimensionales, seriales o simples, de cada modelo son por lo tanto la representación gráfica del crecimiento más sencilla posible.
Nota importante: Los fragmentos que a continuación se presentan del libro anteriormente citado, son traducciones no oficiales del inglés al español. No han sido realizadas por ningún experto autorizado, y solamente tienen un uso académico. Pueden tener imprecisiones o errores.
-Árbol
-Patrón de crecimiento abierto
-Arquitectura de árboles
-Continuuom arquitectónico
-Modelo = Plan de crecimiento
-Estrategia sésil
-Estrategia energética
1. Árbol
A. ¿Qué es un árbol?
I. Definiciones
El lector podría hallar que el concepto de “árbol” usado en este libro es muy amplio. Al reflexionar vemos que un árbol no es fácilmente definible, o por lo menos lo es de muchas maneras diferentes. Los árboles, de hecho, no son propiedad única de los botánicos, ya que para un matemático, un árbol, es un sistema en el cual dos puntos están conectados a través de sólo una ruta posible (i.e. el sistema no es reticulado y carece de bucles). En este sentido muy general, uno puede encontrar árboles en muchas disciplinas – en la heráldica son los árboles genealógicos, en la geomorfología son los afluentes de un sistema hídrico, en la cibernética son los procesos de toma de decisiones que ofrecen, cada uno, un ejemplo de árbol matemático. La clave dicotómica de la página 84 es un ejemplo de dicho árbol. El concepto matemático de árbol puede servir para propósitos analíticos y predictivos y puede ayudar en la construcción de programas computarizados por medio de los cuales los árboles botánicos podrían ser replicados.
De cualquier manera, nos conciernen los árboles botánicos, los cuales son también susceptibles a una variedad de definiciones. Usualmente, ellas implican un tamaño (un árbol no es un arbusto o una hierba) y una fisonomía (existencia de un eje principal o tronco). La definición más rígida es la que proveen los ingenieros forestales (los árboles son plantas leñosas que poseen un tronco erecto perenne de al menos 3 pulgadas (7.5 cm.) de diámetro a la altura del pecho (4 ¼ ft) (1.5m), una corona de follaje más o menos definida y una altura de al menos 12 ft (4 m.). Esta es una definición pragmática usada por un grupo de profesionales para quienes un árbol es considerado principalmente una fuente de madera comerciable. De acuerdo con esta definición un árbol tiene un solo tronco, pero veremos que este no es un rasgo necesariamente constante. Un ecologista prefiere definir un árbol en términos de la habilidad competitiva y como una unidad capaz de proyectar sombra sobre otras plantas. Una definición anatómica, se basaría en el grado de rigidez de la planta, su habilidad para producir lignina, y podría incluso estar restringida a las plantas con cuyos troncos están construidos principalmente por tejido secundario, producido por un cambium vascular (madera en el sentido anatómico general). Una palma sería excluida por esta definición, porque su tronco está construido por tejido primario; un plátano es una “hierba gigante”; ambos, no obstante, encajan en la definición de árbol dada por los ingenieros forestales mencionada anteriormente, así como el jengibre gigante, Alpinia boia, cuyos brotes aéreos emergen desde un rizoma subterráneo. Las lianas son excluidas usualmente porque no son autónomas en cuanto a su soporte mecánico, pero algunas epífitas leñosas sí son incluidas porque pueden alcanzar las proporciones requeridas, aunque por medios no convencionales.
De todo esto, queda claro que nuestro concepto de árbol se centra alrededor de las angiospermas (a excepción de las coníferas que se incluyen por su gran altura), i.e. basado en el método de construcción de un árbol ejemplificado por el roble, el caucho, o el pino. No obstante, si adicionamos a nuestro concepto la dimensión de tiempo geológico podemos apreciar que es demasiado limitado, teniendo en cuenta que el registro fósil manifiesta muchos otros intentos, inicialmente exitosos, de construcción de árboles, eg., lepidodendron, Calamites, los helechos con semilla, que exhiben patrones de ramificación y principios anatómicos que difieren de aquellos que son propios a las angiospermas. Aunque ampliamente extintas, algunas de estas “formas antiguas” aún persisten en las cícadas o, a menor escala, en las colas de caballo, o Equisetum. Los helechos con semilla y la mayoría de las monocotiledóneas leñosas (e.g. las palmas), sirven como ejemplo de los árboles que se construyen por crecimiento primario y no secundario, siendo probable que las monocotiledóneas sean un experimento relativamente reciente acerca de la construcción de árboles.
Desde esta breve perspectiva de la diversidad de los árboles, evidentemente no es prudente ofrecer definiciones rígidas donde no sean absolutamente necesarias. En consecuencia, en este libro, nuestro concepto de árbol estará implícito en cada una de las plantas tratadas, que abarcarán desde la palma de aceite, las cícadas, Cyathea, Asimina triloba, el plátano, Dracaena, los cultivos comerciales de plantas tropicales como el café, el cacao, el caucho, hasta los gigantes de la selva como Koompassia, Kapok y Hura crepitans. No olvidamos, sin embargo, a las plántulas esbeltas del sotobosque, especialmente porque nos dicen mucho acerca de las diferentes expresiones en el crecimiento de las plantas leñosas. Incluso las epífitas leñosas que nunca logran desarrollar un tronco identificable, serán consideradas.
II. Construcción de árboles
Si ampliamos nuestro concepto de árbol botánico de manera que cubramos con él toda la diversidad de las plantas grandes de los ecosistemas tropicales, nos interesaría considerar las diferentes maneras en que las plantas se vuelven árboles. Los elementos de un árbol son la corona, el tronco y las raíces. El último, incidentalmente, nunca entra dentro de las definiciones de un árbol, aunque está implícito en su crecimiento.
En los casos generalmente considerados, la corona, el tronco y el sistema radicular tienen desarrollo sincrónico, manteniendo una proporción constante entre las partes. Este método de crecimiento está ilustrado por la Figura 1A y es, por supuesto, la base la teoría de morfología arbórea de modelo de tubería propuesto por Shinozaki et al., 1964. La base para el desarrollo de este método es la habilidad del tronco de incrementar su diámetro a la vez que crece en altura. En una situación alternativa, la corona puede desarrollarse primero, a nivel del suelo y con ella, una gran parte del sistema radicular. Subsecuentemente, la corona es erguida por extensión del tronco, que mantiene un diámetro constante (Fig 1B). Este es el método de construcción de un árbol que se basa en el crecimiento primario y que caracteriza a los helechos con semilla y a las palmas. Una variante de esto se observa en la proliferación de troncos y coronas por la ramificación basal y tiene la ventaja de hacer un uso inicial del sistema radicular ya existente (Fig 1C). Palmas con tallos múltiples, como el dátil, sirven como ejemplo de esto y proporcionan, incidentalmente, un ejemplo de árbol de muchos tallos.
Ambas categorías principales, se caracterizan por un desarrollo relativamente lento de la corona. En una tercera categoría, el tronco y una gran parte de la corona, son esencialmente preformados, presentándose inicialmente a nivel del suelo en condición telescópica. Seguidamente, este árbol preformado se expande muy rápidamente. Los bambúes sirven como ejemplo de este método de construcción, donde el crecimiento es enteramente primario y el sistema es una vez más posibilitado por la existencia de un sistema radicular ya existente.
Hasta ahora hemos visto los árboles que se inician a nivel del suelo; en un bosque éstos se extienden gradualmente hasta el dosel. Un tipo distintivo pero poco común de árbol, es aquel en el que la copa se hace a gran altura, entre el dosel ya existente. Esta condición se presenta en las epífitas leñosas como Ficus (Moraceae), que germinan en la copa de un árbol ya desarrollado. En este caso, el tronco inicialmente es el sistema radicular que crece en dirección descendente y que no tiene soporte mecánico autónomo. El árbol de soporte mecánico libre se establece sólo cuando el apoyo del hospedero cesa por su muerte (Fig. 1D).
I. El continuum arquitectónico
La organización en las plantas es el reflejo de del programa genético de control preciso que determina su desarrollo. Esta organización existe en plantas leñosas, grandes y longevas así como en las hierbas, las criptógamas y los microorganismos donde la unidad organizada es a menudo muy obvia. Los patrones de organización en los árboles, sin embrago, no han recibido suficiente atención por tres motivos. El primero, es el problema obvio de su tamaño, por lo cual sólo pueden ser estudiados en sus ambientes naturales o en arboledas. Los árboles no pueden ser almacenados en su totalidad como especimenes secos en los herbarios o en museos. Segundo, el rango de formas expresadas es amplio sólo en los trópicos; sólo examinando una variedad de especies tropicales es posible apreciar la gran diversidad de patrones de crecimiento en plantas leñosas. Este punto lo hemos mencionado anteriormente y necesita un énfasis continuo. Las ciencias botánicas se iniciaron en países temperados, con la preocupación inicial por la vegetación de las latitudes temperadas y aun permanecen centradas alrededor de las zonas temperadas. Los árboles en un bosque tropical tienen un rango de crecimiento desde el representado, por ejemplo, por las palmas, las Pandanaceae, mahogany, kapok, cacao, el café, la ceiba, etc., no todas teniendo una contrapartida en los bosques de pino, arce, o (oak, pine, birch) en las latitudes norteñas. Cuando se estudia la diversidad organizacional en las regiones donde es mínima es menos probable hacer generalizaciones válidas. Tercero, los patrones precisos de crecimiento de los árboles son interrumpidos frecuentemente por factores ambientales y exógenos, ya que la mayoría de las plantas leñosas son longevas, y las oportunidades de enfrentar disturbios ambientales se extienden. Los árboles, al contrario de los animales, tienen un patrón de crecimiento “abierto” que resulta de la actividad continua de centros de crecimiento (meristemas) los cuales son reemplazados rápidamente en el caso de que se pierdan. En consecuencia, cualquier patron subyacente en la proliferación y el espaciamiento de los meristemas primarios tiende a ser opacado y escondido por los disturbios externos. El ambiente micro-climático del bosque húmedo tropical es relativamente uniforme y los disturbios ecológicos se encuentran minimizados, proveyendo las mejores oportunidades para reconocer los patrones determinados endógenamente en los árboles.
La expresión morfológica visible de la huella genética de un árbol en un tiempo cualquiera es tratada aquí como su arquitectura. El concepto es estático hasta el momento ya que no hay ningún cambio implicado en una observación momentánea, como puede ser ilustrado por la analogía hecha con un edificio en construcción el cual miramos cada día: una única observación no aclara acerca de las dinámicas de construcción, mientras que una serie de dichas observaciones sí lo hace. Para un árbol, el programa de crecimiento que determina las fases arquitectónicas sucesivas es apelado aquí su modelo arquitectónico, o más brevemente, su modelo. Los conceptos de arquitectura y modelo pueden ser ilustrados diagramáticamente por una serie de figuras (ver clave ilustrada, pág. 84), cada una mostrando una fase efímera en el desarrollo de un árbol, i.e. su arquitectura observable, en un cualquier momento dado. El modelo, en contraste, es un concepto abstracto, que se hace visible sólo mediante una serie de arquitecturas. Por lo tanto, cuando hablamos del “modelo arquitectónico” de un árbol, nos referimos a su plan de crecimiento. Al analizar el crecimiento de los árboles de esta manera, encontramos que muchas especies arborescentes tienen el mismo modelo arquitectónico y que estas similitudes o diferencias no son dependientes necesariamente de la taxonomía. Las dificultades se encuentran porque el árbol, en su arquitectura momentánea, puede o no ajustarse a su modelo. Muchas gimnospermas concuerdan precisamente con su programa genético de crecimiento, a tal punto que su modelo arquitectónico es en parte evidente porque dichos árboles son simétricos –uno sólo necesita pensar en Araucaria, Pinus, Abies, por ejemplo. Una arquitectura simétrica similar es común en muchos árboles pagoda (almendros) (e.g. Terminalia catappa). Sin embargo, de igual manera, muchos árboles concuerdan con su modelo sin ser necesariamente simétricos; un análisis arquitectónico tiene que hacerse antes de que esto pueda ser apreciado. Los árboles descritos más adelante, bajo el modelo de Troll (pág. 242) ejemplifican bien esto.
El modelo arquitectónico en los árboles también se encuentra opacado y escondido porque sufren un estrés ambiental continuo y logran un ajuste constante a él.
El reconocimiento del modelo arquitectónico de un árbol es a menudo difícil. El espectro completo de fases arquitectónicas del modelo de un árbol sólo se expresa cuando el árbol ha sido levantado desde la semilla y un ciclo de cambios arquitectónicos puede ser considerado completado cuando el árbol florece y sus semillas son dispersadas. Más allá de esta fase, la arquitectura del árbol continúa por medio de cambios observables durante el crecimiento en tamaño. Sin embargo, el modelo usualmente no se considera completo, en el sentido de un edificio construido a partir de un plan arquitectónico, porque la esencia del modelo es el cambio. Sólo el modelo de Holttum y los pocos y raros árboles ramificados hapaxánticos (= monocárpicos) constituyen un ejemplo de las excepciones. De otra manera, las restricciones le son impuestas al crecimiento por los límites energéticos del ambiente natural.
La arquitectura no debe ser entonces confundida con la forma ni la fisonomía, que es un concepto estático, que no tiene los procesos dinámicos en cuenta. Similarmente, la arquitectura no debe ser equiparada con el hábito, ya que esto se refiere esencialmente a la última forma expresada en el organismo (hierba, arbusto, árbol) e implica el tamaño. La arquitectura no involucra un tamaño y hierbas diminutas y árboles gigantes de bosque pueden exhibir precisamente la misma arquitectura. Phyllantus niruri (Euphorbiaceae), una especie de maleza cuyos individuos florecidos superan escasamente los 10 cm, tiene un modelo arquitectónico idéntico al de Goupia glabra (Celastraceae), un árbol de bosque que alcanza una altura de 50 m.
La ilustración diagramática de la arquitectura de un árbol es problemática porque no hay un método esquemático estático por el cual los cambios continuos puedan ser representados. Un único dibujo representa el nivel de organización arquitectónica en un punto en el tiempo, una serie de dibujos es mejor pero aun indica un número limitado de fases. Puede que sea posible, si uno adoptara la cámara de video, representar una dimensión como movimiento, así como Zimmerman y Tomlimson (1966, 1972, 1974) trasladaron la longitud en movimiento aparente en su análisis de sistemas vasculares, o como Bell (1976) simuló la expansión de los sistemas rizomáticos con técnicas computarizadas. Nuestras propias ilustraciones bidimensionales, seriales o simples, de cada modelo son por lo tanto la representación gráfica del crecimiento más sencilla posible.
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Red de Conceptos
6/9/07
Teleonomía - Determinismo autónomo - Invariancia
Monod, Jacques. El azar y la necesidad. Ensayo sobre la filosofía natural de la biología moderna. Metatemas 6. Tusquets Editores. Barcelona. 6ª edición: abril 2000.
Reseña (Tusquets Editores):
El médico y biólogo Jaqcues Monod nació en París en 1910. Estudió zoología en la Sorbona, París, y en Estados Unidos. En 1954 fundó el Servicio de Bioquímica Celular en el Institut Pasteur de París del que pasó a ser director en 1971. Fue profesor de la Facultad de Ciencias de París a partir de 1959 y catedrático de Biología molecular en el Collage de France desde 1967. Junto con A. Lwoff y Francois Jacob estudió los mecanismos de la regulación genética en su vertiente celular y demostró la existencia del ARN mensajero, trabajos por los que se concedío en 1965 a los tres científicos el premio Novel de Fisiología y Medicina. En 1970 publicó El azar y la necesidad, su obra más conocida del gran público.
- Teleonomía, Determinismo autónomo, Invariancia.
- Fuerzas externas y fuerzas internas.
- Estructuras y Performances.
- Configuración, morfogénenesis, epigénesis.
1. Teleonomía
“Todo artefacto es un producto de la actividad de un ser vivo que expresa así, y de forma particularmente evidente, una de las propiedades fundamentales que caracterizan sin excepción a todos los seres vivos: la de ser objetos dotados de un proyecto que a la vez representan en sus estructuras y cumplen con sus performances (tales como, por ejemplo, la creación de artefactos).
En vez de rechazar esta noción (como ciertos biólogos han intentado hacer), es por el contrario indispensable reconocerla como esencial para la definición misma de los seres vivos. Diremos que éstos se distinguen de todas las demás estructuras de todos los sistemas presentes en el universo, por esta propiedad que llamaremos teleonomía.”
(Página 20)
2. Determinismo autónomo
“… la estructura macroscópica de un artefacto (se trate de un panal, de una presa erigida por castores, de un hacha paleolítica, o de una nave espacial) es el resultado de la aplicación, a los materiales que lo constituyen, de fuerzas exteriores al objeto mismo. La estructura macroscópica, una vez acabada, no atestigua las fuerzas de cohesión interna entre átomos o moléculas que constituyen el material (y sólo le confieren sus propiedades de densidad, dureza, ductilidad, etc.), sino las fuerzas externas que lo han configurado.”
(Página 21)
2. Determinismo autónomo
“… la estructura de un ser vivo resulta de un proceso totalmente diferente en cuanto no debe casi nada a la acción de fuerzas exteriores, y en cambio lo debe todo, desde la forma general al menor detalle, a interacciones <> internas al objeto mismo. Estructura que atestigua pues un determinismo autónomo, preciso, riguroso, que implica una <> casi total respecto a los agentes o condiciones exteriores, capaces seguramente de trastornar ese desarrollo, pero no de dirigirlo o de imponer al objeto viviente su organización. Por el carácter autónomo y espontáneo de los procesos morfogenéticos que construyen la estructura macroscópica de los seres vivos, estos se distinguen absolutamente de los artefactos, así como también de la mayoría de los objetos naturales, cuya morfología macroscópica resulta en gran parte de la acción de agentes externos. Esto tiene una excepción: los cristales, cuya geometría característica refleja las interacciones microscópicas internas al objeto mismo. Por este único criterio, los cristales serían pues clasificados junto a los seres vivientes, mientras que artefactos y objetos naturales, configurados unos y otros por agentes exteriores, constituirían otra clase.”
(Página 21)
3. Invariancia
“… el emisor de la información expresada en la estructura de un ser vivo es siempre otro objeto idéntico al primero.” “… una tercera propiedad destacable de estos objetos es el poder de reproducir y transmitir ne varietur la información correspondiente a su propia estructura. Información muy rica, ya que describe una información excesivamente compleja, pero integralmente conservada de una generación a la siguiente. Designaremos esta propiedad con el nombre de reproducción invariante, o simplemente de invariancia.”
3. Invariancia
“La invariancia reproductiva se trata de la capacidad de reproducir una estructura de alto grado de orden, y ya que el grado de orden de una estructura puede definirse en unidades de información, diremos que el <> de una especie dada es igual a la cantidad de información que, transmitida de una generación a otra, asegura la conservación de la norma estructural específica.”
(Página 23)
2. Teleonomía
“Asentado esto nos permitirá asediar desde más cerca la noción que se impone con la más inmediata evidencia por el examen de las estructuras y de las performances de los seres vivos: la de la teleonomía. Noción que, sin embargo, se revela al análisis profundamente ambigua, ya que implica la idea subjetiva de <>. Recordemos el ejemplo del aparato fotográfico: si admitimos que la existencia de este objeto y su estructura realizan el proyecto de captar imágenes, debemos evidentemente admitir que un <> parecido se cumple en la emergencia del ojo de un vertebrado.
Mas todo proyecto particular, sea cual sea, no tiene sentido sino como parte de un proyecto más general. Todas las adaptaciones funcionales de los seres vivos, como también todos los artefactos configurados por ellos, cumplen proyectos particulares que es posible considerar como aspectos o fragmentos de un proyecto primitivo único, que es la conservación y la multiplicación de la especie.
Para ser más precisos, escogeremos arbitrariamente definir el proyecto teleonómico esencial como consistente en la transmisión, de una generación a otra, del contenido de invariancia característico de la especie. Todas las estructuras, todas las performances, todas las actividades que contribuyen al éxito del proyecto esencial serán llamadas teleonómicas.”
(Página 24)
2. Teleonomía
“Se verá fácilmente que el cumplimiento del proyecto teleonómico fundamental (es decir, la reproducción invariante) pone en marcha, en las diferentes especies y en los diferentes grados de la escala animal, estructuras y performances variadas, más o menos elaboradas y complejas. Es preciso insistir en el hecho de que no se trata sólo de las actividades directamente ligadas a la reproducción propiamente dicha, sino de todas las que contribuyen, aunque sea muy indirectamente, a la sobrevivencia y a la multiplicación de la especie. El juego, por ejemplo, entre los individuos jóvenes de mamíferos superiores, es un elemento importante del desarrollo físico y de inserción social. Tiene pues un valor teleonómico como coadyuvante a la cohesión del grupo, condición de su supervivencia y de la expansión de la especie.
(Página 24)
2. 3. Teleonomía e invariancia
“La distinción entre teleonomía e invariancia no es una simple abstracción lógica. Está justificada por consideraciones químicas. En efecto, de las dos clases de macromoléculas biológicas esenciales, una, la de las proteínas, es responsable de casi todas las estructuras y performances teleonómicas, mientras que la invariancia genética está ligada exclusivamente a la otra clase, la de los ácidos nucleicos.
(Página 26)
2. Teleonomía
“La noción de teleonomía implica la idea de una actividad orientada, coherente y constructiva. Por estos criterios, las proteínas deben ser consideradas como los agentes moleculares esenciales de las performances teleonómicas de los seres vivos.
1. Los seres vivos son máquinas químicas. El crecimiento y la multiplicación de todos los organismos exigen que sean cumplidas millares de reacciones químicas gracias a las cuales son elaborados los constituyentes esenciales de las células. Es lo que se llama el <>. Este metabolismo está organizado en un gran número de <>, divergentes, convergentes o cíclicas, comprendiendo cada cual una secuencia de reacciones. La orientación precisa y el rendimiento elevado de esta enorme y microscópica actividad química están asegurados por una cierta clase de proteínas, las enzimas, que representan el papel de catalizadores específicos.
2. Como una máquina, todo organismo, incluido el más <>, constituye una unidad funcional coherente e integrada. Evidentemente la coherencia funcional de una máquina química tan compleja, y además autónoma, exige la intervención de un sistema cibernético que gobierne y controle la actividad química en numerosos puntos. Estamos lejos aún, sobre todo en los organismos superiores, de haber elucidado la estructura íntegra de los sistemas. Hoy se conocen, sin embargo, muchos elementos, y en todos estos casos se ha comprobado que los agentes esenciales son proteínas llamadas <>, que desempeñan, en suma, el papel de detectores de señales químicas.
3. El organismo es una máquina que se construye a sí misma. Su estructura macroscópica no le es impuesta por la intervención de fuerzas exteriores. Se constituye de forma autónoma, gracias a interacciones constructivas internas. Aunque nuestros conocimientos concernientes a la mecánica del desarrollo sean totalmente insuficientes, sin embargo se puede, desde ahora, afirmar que las interacciones constructivas son microscópicas, moleculares, y que las moléculas en cuestión son esencialmente, sino únicamente proteínas.
Son proteínas, por consiguiente, las que canalizan la actividad de la máquina química, aseguran la coherencia de su funcionamiento y la construyen. Todas estas performances teleonómicas de las proteínas reposan en última instancia en las propiedades llamadas <>, es decir, su capacidad de <> a otras moléculas (comprendidas otras proteínas) según su forma, que es determinada por su estructura molecular. Se trata, literalmente de una propiedad discriminativa (sino <>) microscópica. Se puede admitir que toda performance o estructura teleonómica de un ser vivo puede en principio ser analizada en términos de interacciones estereoespecíficas de una, de varias, o de numerosas proteínas.”
(Página 53)
2. Teleonomía
“Los seres vivos, tanto por sus estructuras macroscópicas como por sus funciones, son, como hemos visto, estrechamente comparables a máquinas. Difieren de ellas radicalmente, por el contrario, en cuanto su modo de construcción. Una máquina, un artefacto cualquiera, debe su estructura macroscópica a la acción de fuerzas exteriores, de herramientas que actúan sobre una materia para imponerle su forma.”
(Página 89)
2. Teleonomía, Morfogénesis (descripción fenomenológica)
“Que esta concepción, directamente fundamentada en el estudio de la formación de edificios microscópicos, pueda y deba igualmente explicar la epigénesis de las estructuras macroscópicas (tejidos, órganos, miembros, etc.), es algo que los modernos biólogos no dudan, aun reconociendo que se trata de una extrapolación carente aún de verificaciones directas. Estos problemas se plantean en efecto en muy otra escala, no solo en dimensiones sino en complejidad. Las interacciones constructivas más importantes a este nivel se producen no entre componentes moleculares, sino entre células. Se ha podido ver que células aisladas de un mismo tejido son efectivamente capaces de reconocerse entre ellas, diferencialmente, y de juntarse.
(Página 94)
Reseña (Tusquets Editores):
El médico y biólogo Jaqcues Monod nació en París en 1910. Estudió zoología en la Sorbona, París, y en Estados Unidos. En 1954 fundó el Servicio de Bioquímica Celular en el Institut Pasteur de París del que pasó a ser director en 1971. Fue profesor de la Facultad de Ciencias de París a partir de 1959 y catedrático de Biología molecular en el Collage de France desde 1967. Junto con A. Lwoff y Francois Jacob estudió los mecanismos de la regulación genética en su vertiente celular y demostró la existencia del ARN mensajero, trabajos por los que se concedío en 1965 a los tres científicos el premio Novel de Fisiología y Medicina. En 1970 publicó El azar y la necesidad, su obra más conocida del gran público.
- Teleonomía, Determinismo autónomo, Invariancia.
- Fuerzas externas y fuerzas internas.
- Estructuras y Performances.
- Configuración, morfogénenesis, epigénesis.
1. Teleonomía
“Todo artefacto es un producto de la actividad de un ser vivo que expresa así, y de forma particularmente evidente, una de las propiedades fundamentales que caracterizan sin excepción a todos los seres vivos: la de ser objetos dotados de un proyecto que a la vez representan en sus estructuras y cumplen con sus performances (tales como, por ejemplo, la creación de artefactos).
En vez de rechazar esta noción (como ciertos biólogos han intentado hacer), es por el contrario indispensable reconocerla como esencial para la definición misma de los seres vivos. Diremos que éstos se distinguen de todas las demás estructuras de todos los sistemas presentes en el universo, por esta propiedad que llamaremos teleonomía.”
(Página 20)
2. Determinismo autónomo
“… la estructura macroscópica de un artefacto (se trate de un panal, de una presa erigida por castores, de un hacha paleolítica, o de una nave espacial) es el resultado de la aplicación, a los materiales que lo constituyen, de fuerzas exteriores al objeto mismo. La estructura macroscópica, una vez acabada, no atestigua las fuerzas de cohesión interna entre átomos o moléculas que constituyen el material (y sólo le confieren sus propiedades de densidad, dureza, ductilidad, etc.), sino las fuerzas externas que lo han configurado.”
(Página 21)
2. Determinismo autónomo
“… la estructura de un ser vivo resulta de un proceso totalmente diferente en cuanto no debe casi nada a la acción de fuerzas exteriores, y en cambio lo debe todo, desde la forma general al menor detalle, a interacciones <
(Página 21)
3. Invariancia
“… el emisor de la información expresada en la estructura de un ser vivo es siempre otro objeto idéntico al primero.” “… una tercera propiedad destacable de estos objetos es el poder de reproducir y transmitir ne varietur la información correspondiente a su propia estructura. Información muy rica, ya que describe una información excesivamente compleja, pero integralmente conservada de una generación a la siguiente. Designaremos esta propiedad con el nombre de reproducción invariante, o simplemente de invariancia.”
3. Invariancia
“La invariancia reproductiva se trata de la capacidad de reproducir una estructura de alto grado de orden, y ya que el grado de orden de una estructura puede definirse en unidades de información, diremos que el <
(Página 23)
2. Teleonomía
“Asentado esto nos permitirá asediar desde más cerca la noción que se impone con la más inmediata evidencia por el examen de las estructuras y de las performances de los seres vivos: la de la teleonomía. Noción que, sin embargo, se revela al análisis profundamente ambigua, ya que implica la idea subjetiva de <
Mas todo proyecto particular, sea cual sea, no tiene sentido sino como parte de un proyecto más general. Todas las adaptaciones funcionales de los seres vivos, como también todos los artefactos configurados por ellos, cumplen proyectos particulares que es posible considerar como aspectos o fragmentos de un proyecto primitivo único, que es la conservación y la multiplicación de la especie.
Para ser más precisos, escogeremos arbitrariamente definir el proyecto teleonómico esencial como consistente en la transmisión, de una generación a otra, del contenido de invariancia característico de la especie. Todas las estructuras, todas las performances, todas las actividades que contribuyen al éxito del proyecto esencial serán llamadas teleonómicas.”
(Página 24)
2. Teleonomía
“Se verá fácilmente que el cumplimiento del proyecto teleonómico fundamental (es decir, la reproducción invariante) pone en marcha, en las diferentes especies y en los diferentes grados de la escala animal, estructuras y performances variadas, más o menos elaboradas y complejas. Es preciso insistir en el hecho de que no se trata sólo de las actividades directamente ligadas a la reproducción propiamente dicha, sino de todas las que contribuyen, aunque sea muy indirectamente, a la sobrevivencia y a la multiplicación de la especie. El juego, por ejemplo, entre los individuos jóvenes de mamíferos superiores, es un elemento importante del desarrollo físico y de inserción social. Tiene pues un valor teleonómico como coadyuvante a la cohesión del grupo, condición de su supervivencia y de la expansión de la especie.
(Página 24)
2. 3. Teleonomía e invariancia
“La distinción entre teleonomía e invariancia no es una simple abstracción lógica. Está justificada por consideraciones químicas. En efecto, de las dos clases de macromoléculas biológicas esenciales, una, la de las proteínas, es responsable de casi todas las estructuras y performances teleonómicas, mientras que la invariancia genética está ligada exclusivamente a la otra clase, la de los ácidos nucleicos.
(Página 26)
2. Teleonomía
“La noción de teleonomía implica la idea de una actividad orientada, coherente y constructiva. Por estos criterios, las proteínas deben ser consideradas como los agentes moleculares esenciales de las performances teleonómicas de los seres vivos.
1. Los seres vivos son máquinas químicas. El crecimiento y la multiplicación de todos los organismos exigen que sean cumplidas millares de reacciones químicas gracias a las cuales son elaborados los constituyentes esenciales de las células. Es lo que se llama el <
2. Como una máquina, todo organismo, incluido el más <
3. El organismo es una máquina que se construye a sí misma. Su estructura macroscópica no le es impuesta por la intervención de fuerzas exteriores. Se constituye de forma autónoma, gracias a interacciones constructivas internas. Aunque nuestros conocimientos concernientes a la mecánica del desarrollo sean totalmente insuficientes, sin embargo se puede, desde ahora, afirmar que las interacciones constructivas son microscópicas, moleculares, y que las moléculas en cuestión son esencialmente, sino únicamente proteínas.
Son proteínas, por consiguiente, las que canalizan la actividad de la máquina química, aseguran la coherencia de su funcionamiento y la construyen. Todas estas performances teleonómicas de las proteínas reposan en última instancia en las propiedades llamadas <
(Página 53)
2. Teleonomía
“Los seres vivos, tanto por sus estructuras macroscópicas como por sus funciones, son, como hemos visto, estrechamente comparables a máquinas. Difieren de ellas radicalmente, por el contrario, en cuanto su modo de construcción. Una máquina, un artefacto cualquiera, debe su estructura macroscópica a la acción de fuerzas exteriores, de herramientas que actúan sobre una materia para imponerle su forma.”
(Página 89)
2. Teleonomía, Morfogénesis (descripción fenomenológica)
“Que esta concepción, directamente fundamentada en el estudio de la formación de edificios microscópicos, pueda y deba igualmente explicar la epigénesis de las estructuras macroscópicas (tejidos, órganos, miembros, etc.), es algo que los modernos biólogos no dudan, aun reconociendo que se trata de una extrapolación carente aún de verificaciones directas. Estos problemas se plantean en efecto en muy otra escala, no solo en dimensiones sino en complejidad. Las interacciones constructivas más importantes a este nivel se producen no entre componentes moleculares, sino entre células. Se ha podido ver que células aisladas de un mismo tejido son efectivamente capaces de reconocerse entre ellas, diferencialmente, y de juntarse.
(Página 94)
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