Reseña (Tusquets Editores):
El médico y biólogo Jaqcues Monod nació en París en 1910. Estudió zoología en la Sorbona, París, y en Estados Unidos. En 1954 fundó el Servicio de Bioquímica Celular en el Institut Pasteur de París del que pasó a ser director en 1971. Fue profesor de la Facultad de Ciencias de París a partir de 1959 y catedrático de Biología molecular en el Collage de France desde 1967. Junto con A. Lwoff y Francois Jacob estudió los mecanismos de la regulación genética en su vertiente celular y demostró la existencia del ARN mensajero, trabajos por los que se concedío en 1965 a los tres científicos el premio Novel de Fisiología y Medicina. En 1970 publicó El azar y la necesidad, su obra más conocida del gran público.
- Teleonomía, Determinismo autónomo, Invariancia.
- Fuerzas externas y fuerzas internas.
- Estructuras y Performances.
- Configuración, morfogénenesis, epigénesis.
1. Teleonomía
“Todo artefacto es un producto de la actividad de un ser vivo que expresa así, y de forma particularmente evidente, una de las propiedades fundamentales que caracterizan sin excepción a todos los seres vivos: la de ser objetos dotados de un proyecto que a la vez representan en sus estructuras y cumplen con sus performances (tales como, por ejemplo, la creación de artefactos).
En vez de rechazar esta noción (como ciertos biólogos han intentado hacer), es por el contrario indispensable reconocerla como esencial para la definición misma de los seres vivos. Diremos que éstos se distinguen de todas las demás estructuras de todos los sistemas presentes en el universo, por esta propiedad que llamaremos teleonomía.”
(Página 20)
2. Determinismo autónomo
“… la estructura macroscópica de un artefacto (se trate de un panal, de una presa erigida por castores, de un hacha paleolítica, o de una nave espacial) es el resultado de la aplicación, a los materiales que lo constituyen, de fuerzas exteriores al objeto mismo. La estructura macroscópica, una vez acabada, no atestigua las fuerzas de cohesión interna entre átomos o moléculas que constituyen el material (y sólo le confieren sus propiedades de densidad, dureza, ductilidad, etc.), sino las fuerzas externas que lo han configurado.”
(Página 21)
2. Determinismo autónomo
“… la estructura de un ser vivo resulta de un proceso totalmente diferente en cuanto no debe casi nada a la acción de fuerzas exteriores, y en cambio lo debe todo, desde la forma general al menor detalle, a interacciones <
(Página 21)
3. Invariancia
“… el emisor de la información expresada en la estructura de un ser vivo es siempre otro objeto idéntico al primero.” “… una tercera propiedad destacable de estos objetos es el poder de reproducir y transmitir ne varietur la información correspondiente a su propia estructura. Información muy rica, ya que describe una información excesivamente compleja, pero integralmente conservada de una generación a la siguiente. Designaremos esta propiedad con el nombre de reproducción invariante, o simplemente de invariancia.”
3. Invariancia
“La invariancia reproductiva se trata de la capacidad de reproducir una estructura de alto grado de orden, y ya que el grado de orden de una estructura puede definirse en unidades de información, diremos que el <
(Página 23)
2. Teleonomía
“Asentado esto nos permitirá asediar desde más cerca la noción que se impone con la más inmediata evidencia por el examen de las estructuras y de las performances de los seres vivos: la de la teleonomía. Noción que, sin embargo, se revela al análisis profundamente ambigua, ya que implica la idea subjetiva de <
Mas todo proyecto particular, sea cual sea, no tiene sentido sino como parte de un proyecto más general. Todas las adaptaciones funcionales de los seres vivos, como también todos los artefactos configurados por ellos, cumplen proyectos particulares que es posible considerar como aspectos o fragmentos de un proyecto primitivo único, que es la conservación y la multiplicación de la especie.
Para ser más precisos, escogeremos arbitrariamente definir el proyecto teleonómico esencial como consistente en la transmisión, de una generación a otra, del contenido de invariancia característico de la especie. Todas las estructuras, todas las performances, todas las actividades que contribuyen al éxito del proyecto esencial serán llamadas teleonómicas.”
(Página 24)
2. Teleonomía
“Se verá fácilmente que el cumplimiento del proyecto teleonómico fundamental (es decir, la reproducción invariante) pone en marcha, en las diferentes especies y en los diferentes grados de la escala animal, estructuras y performances variadas, más o menos elaboradas y complejas. Es preciso insistir en el hecho de que no se trata sólo de las actividades directamente ligadas a la reproducción propiamente dicha, sino de todas las que contribuyen, aunque sea muy indirectamente, a la sobrevivencia y a la multiplicación de la especie. El juego, por ejemplo, entre los individuos jóvenes de mamíferos superiores, es un elemento importante del desarrollo físico y de inserción social. Tiene pues un valor teleonómico como coadyuvante a la cohesión del grupo, condición de su supervivencia y de la expansión de la especie.
(Página 24)
2. 3. Teleonomía e invariancia
“La distinción entre teleonomía e invariancia no es una simple abstracción lógica. Está justificada por consideraciones químicas. En efecto, de las dos clases de macromoléculas biológicas esenciales, una, la de las proteínas, es responsable de casi todas las estructuras y performances teleonómicas, mientras que la invariancia genética está ligada exclusivamente a la otra clase, la de los ácidos nucleicos.
(Página 26)
2. Teleonomía
“La noción de teleonomía implica la idea de una actividad orientada, coherente y constructiva. Por estos criterios, las proteínas deben ser consideradas como los agentes moleculares esenciales de las performances teleonómicas de los seres vivos.
1. Los seres vivos son máquinas químicas. El crecimiento y la multiplicación de todos los organismos exigen que sean cumplidas millares de reacciones químicas gracias a las cuales son elaborados los constituyentes esenciales de las células. Es lo que se llama el <
2. Como una máquina, todo organismo, incluido el más <
3. El organismo es una máquina que se construye a sí misma. Su estructura macroscópica no le es impuesta por la intervención de fuerzas exteriores. Se constituye de forma autónoma, gracias a interacciones constructivas internas. Aunque nuestros conocimientos concernientes a la mecánica del desarrollo sean totalmente insuficientes, sin embargo se puede, desde ahora, afirmar que las interacciones constructivas son microscópicas, moleculares, y que las moléculas en cuestión son esencialmente, sino únicamente proteínas.
Son proteínas, por consiguiente, las que canalizan la actividad de la máquina química, aseguran la coherencia de su funcionamiento y la construyen. Todas estas performances teleonómicas de las proteínas reposan en última instancia en las propiedades llamadas <
(Página 53)
2. Teleonomía
“Los seres vivos, tanto por sus estructuras macroscópicas como por sus funciones, son, como hemos visto, estrechamente comparables a máquinas. Difieren de ellas radicalmente, por el contrario, en cuanto su modo de construcción. Una máquina, un artefacto cualquiera, debe su estructura macroscópica a la acción de fuerzas exteriores, de herramientas que actúan sobre una materia para imponerle su forma.”
(Página 89)
2. Teleonomía, Morfogénesis (descripción fenomenológica)
“Que esta concepción, directamente fundamentada en el estudio de la formación de edificios microscópicos, pueda y deba igualmente explicar la epigénesis de las estructuras macroscópicas (tejidos, órganos, miembros, etc.), es algo que los modernos biólogos no dudan, aun reconociendo que se trata de una extrapolación carente aún de verificaciones directas. Estos problemas se plantean en efecto en muy otra escala, no solo en dimensiones sino en complejidad. Las interacciones constructivas más importantes a este nivel se producen no entre componentes moleculares, sino entre células. Se ha podido ver que células aisladas de un mismo tejido son efectivamente capaces de reconocerse entre ellas, diferencialmente, y de juntarse.
(Página 94)
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